SONETO AL ALTAR DE MARLO
SONETO AL ALTAR DE MARLO
Este es mi refugio favorito,
no hay el puerco esculcando la nuez,
ausente de toda dejadez,
comfortable, íntimo y bonito.
Aquí en el tornamesa infinito,
con mis genitores e ídolos de niñez,
deshojando mi frágil timidez,
con churros, queso y chocolatito.
Como al caer la noche en Copenhague
A la sombras suaves de Tanizaki
escucho del negrito y la bruja los cuentos.
Obsequio un dije a Madam Anwandter,
nacida en el país de Apumanque.
También para mis musas de los huertos.
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