EL DONCELITO SE VA DE FIESTA
EL DONCELITO SE VA DE FIESTA
Se quedó viendo a la niña más apetecida que Roberta para invitar a bailar, una gitana, cabello azabache, de copetón, hasta los cuellos. Sin querer, O Oh, se cruzaron sus miradas, y como una grana, brotó un asombro delineado en sus labios. Qué vergüenza. Para la niña es un niño frágil, y ahora él, qué va a hacer mañana. La niña es tan espíritu libre, volando por el jardín para que la vean las flores. El niño, si hace lo mismo, qué hará si lo molestan. Tal vez ella conoció un doncel más, es un nativo tiene severa nave, la vio en un dos piezas, y la conquistó, y por eso pospuso aprender a bailar en vez de sacudir. Más aún, se pregunta qué son esos cambios en sus necesidades privadas, qué son esos sueños en la noche más dulce que lo hace despertar con deleite inundado en su vergüenza y en su intimidad y ahora qué va a hacer en su familia, y en los quehaceres de la semana en qué ocuparse. Pasó el tiempo y para el doncelito el mundo terminó después del Mundial de Italia y no aprendió bailar y relacionarse en los tiempos de hoy. Se pregunta dónde está el compositor, el juglar, en el mundo de las mezclas. El niño se siente superado por Madonna "¿qué estamos mirando?", la moda del cine, la música. Por aquella música elegante, cuantiosa, convidando a menear, bailándose en un mundo de ensueño, de papel volando en estampados de poliéster en una paleta de colores de Rio, París, incontables, distinguidos y en que no puede estarse. Perdón a mi casa, por no seguir la onda aceptar su poder en la inocencia juvenil, más fuerte que la rabia de hoy. Yo quiero darle al bombo, los tambores, las maracas, yoruba, lucumí, changó, el grande, el que gobierna como en Viena, Nueva York, viene como un guante en esta idea nueva de música para colegialas americanas rubias, cheeries y niños ricos más mayores de grandes talle y brazos. Pero si navega a los oráculos de los sonidos, adopta una onda que no sea tan sertaneja, más “flexy”, “smiley”, “funky”, "cosmopolite", él se sienta vivo, sea la evolución, y finalmente halle las respuestas a lo que se oculta, regresar al Chicago de esplendor, ser como la fiesta Disco de Ciudad Zero del '96, y pueda tener su sueño, acercarse a la niña que sí es “housey”, canarinha, dorada, como de la tierra del Chico y la Roberta.
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